Este tipo de colchones está compuesto por una carcasa de muelles dentro de unos saquitos de tela unidos entre si con distintos diámetros y diferentes capas de fibras y espumaciones.
Cuanto mayor es el diámetro, menor cantidad de muelles, y a menor cantidad menos ergonomía y capacidad de adaptación, teniendo en cuenta la cantidad de muelles así es el precio, cuando adquieres un colchón de muelles ensacados de bajo coste, el comerciante o en su lugar el copy de la publicidad no habla del número de muelles que contiene la carcasa, por lo que si invertimos poco dinero en él, estamos comprando un colchón de baja calidad.
No es conveniente comprar un colchón de muelles ensacados demasiado barato porque, aunque sobre el papel “suene premium”, en muchos casos solo imita la tecnología sin ofrecer sus verdaderos beneficios. Y aquí es donde muchas marcas juegan con el marketing.
El problema es que el muelle ensacado no es sinónimo de buena calidad.
Hoy prácticamente cualquier fabricante puede poner la etiqueta de muelles ensacados, pero eso no te garantiza, buena durabilidad, soporte correcto, independencia de lechos ni un buen descanso.
Por lo general un cochón barato suele salir caro, el colchón pierde firmeza rápidamente, aparecen hundimientos prematuros y por lo tanto la espalda no puede estar alineada correctamente.
Las espumaciones y fibras de la capa de confort, suelen ser también de baja densidad y calidad. Esto provoca deformaciones rápidas y perdida de ergonomía. Lo que suele ocurrir es que lo pruebas en la tienda un momento y antes de que te des cuenta tu espalda te dice que no es lo que esperabas y comienzan los dolores.
Conclusión: si quieres un buen descanso, necesitas invertir un dinerito extra teniendo en cuenta que la cama es uno de los espacios donde más tiempo pasamos de nuestra vida.

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